Técnicas que desafían al reloj
Lo que pareciera lento es, en verdad, exacto. Golpes medidos, nudos bien asentados, puntadas que no admiten prisa, hornadas calculadas por oído y color. El conocimiento circula mirándose las manos, no tanto leyendo papeles. Se aprende a oler la madera húmeda, a escuchar el chisporroteo correcto del barniz, a sentir el peso exacto del martillo. Cada técnica protege tiempo y materia, y entrega durabilidad honesta, cercana y reparable.